Filetear 6 o 7 dientes de ajo y sofreír en un poco de aceite hasta que queden doraditos. Añadir una cayena. Incorporar los champiñones previamente lavados y cortados en rodajas finas. Salar y añadir el zumo de medio limón, un chorrito de vino blanco y un puñado de perejil y rehogar hasta que elimine el exceso de líquido y los champiñones queden dorados.
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